La Inmaculada Concepción es la Patrona del Instituto Redentorista. Cuando San Alfonso Liguori fundó la congregación misionera en 1732, puso a nuestra familia religiosa bajo el patrocinio de la Santísima Virgen María, la Inmaculada Concepción.

San Alfonso dedicó el nuevo Instituto al mecenazgo de la Inmaculada Concepción. Estaba convencido de este privilegio único de María, otorgado para prepararla para ser un templo apropiado del Espíritu Santo y Madre de Dios, pero también creía que este privilegio le fue otorgado como un signo de esperanza para nosotros, lo que ha recibido desde entonces. desde el principio es lo que también nosotros esperamos: copiosa redemptio, la abundante redención.

Para María, la gracia de la redención le impidió caer. Para nosotros, la gracia de la redención puede levantarnos después de la caída. La Inmaculada Concepción demuestra claramente lo que Dios puede hacer con nuestra naturaleza humana frágil y herida. Porque María está redimida como seguramente lo somos nosotros.

Incluso en este caso, los jansenistas y rigoristas gritaron contra la Inmaculada Concepción. La naturaleza humana es irremediablemente depravada y todos están condenados. Alfonso no podía aceptar esta visión pesimista de la humanidad, ni esta noción limitada de la gracia y la misericordia de Dios.

En su valiente defensa y tratamiento de la Inmaculada Concepción, Alfonso defendió dos principios importantes de la ortodoxia católica: el sensus fidelium, el sentido común de fe de los fieles; y la acción siempre presente del Espíritu Santo que guía a la Iglesia en doctrina y adoración. La revelación no es un momento estático en un tiempo remoto. Más bien, el Espíritu Santo continúa guiando a la Iglesia y al pueblo de Dios a través de la fe y la piedad populares, la doctrina y la adoración.

(P. Michael Brehl C.Ss.R., extracto de la conferencia titulada San Alfonso y María, Madre de Dios.)

Oración de San Alfonso

Bella Señora, me alegro de verte tan querida por tu Dios por tu pureza y belleza. Doy gracias a Dios por haberte preservado de toda culpa. Mi Reina, ya que eres tan amada por la Santísima Trinidad, no desdeñes volver tus ojos hacia mi alma manchada de pecados para obtener el perdón y la salvación eterna de Dios. Mírame y transfórmame. Tú, con tu dulzura, has atraído muchos corazones para amarte: atrae también el mío, para que de ahora en adelante no ame más que a Dios y a ti. Ya sabes que en ti he puesto todas mis esperanzas: Madre, querida mía, no me abandones. Ayúdame siempre con tu intercesión, en la vida y especialmente en el momento de la muerte. Que pueda morir llamándote y amándote, y luego llegar a amarte para siempre en el cielo.

Madre Del Perpetuo Socorro

La Virgen del Perpetuo Socorro es una advocación mariana. La imagen original es un icono procedente de Creta y venerado en Roma en la iglesia de los Agustinos, a finales del siglo XV, y desde 1866 en la iglesia romana de San Pedro. La datación del icono es difícil de precisar. Unos los sitúan entre siglos X y XI, y otros a comienzos del siglo XV.

Su festividad se celebra el 27 de junio. Historia El icono original está en el altar mayor de la iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma. El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra María con el Niño Jesús.

El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura Pasión mientras agarra fuertemente con las dos manos la de su Madre, quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte. Según una tablilla colocada antiguamente al lado del icono con los orígenes de la imagen, la cuna de este cuadro fue la isla de Creta, en el mar Egeo. Un mercader sustrajo el icono de una iglesia, lo escondió entre su equipaje y se embarcó rumbo a otras tierras. Durante la travesía sobrevino una gran tempestad y los pasajeros se encomendaron a Dios y a la Virgen.

La leyenda cuenta que el mar recuperó su calma y el pasaje arribó a puerto seguro. Poco después el mercader llegó a Roma con el cuadro y, tras algunas resistencias de la familia, el icono pasa a ocupar un lugar preferente en la iglesia de san Mateo, regentada por los agustinos.

Era el año 1499, en tiempos del papa Alejandro VI. La iglesia de san Mateo era un templo menor entre las grandes basílicas de San Juan de Letrán y Santa María la Mayor. Allí permaneció la imagen del Perpetuo Socorro durante trescientos años. Los escritores de la época narraron ampliamente los milagros atribuidos a la imagen. El siglo XVII parece ser el más intenso en la devoción y culto a la Virgen del Perpetuo Socorro. En febrero de 1798, con la invasión de Napoleón, sus tropas se apoderan de Italia y destruyen en Roma más de treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo. Los religiosos agustinos salvan el icono y se lo llevan consigo a una pequeña capilla, quedando allí sin culto popular y en el olvido.

En 1855 los Redentoristas compran unos terrenos al lado de la Via Merulana, muy cerca de Santa María la Mayor. Se llamaba Villa Caserta y en su interior algún día estuvo edificada la iglesia de San Mateo. A través del padre Miguel Marchi se descubre en 1865 el paradero del icono. El 11 de diciembre de 1865, los hijos de San Alfonso María de Ligorio, solicitan al Papa la concesión del Perpetuo Socorro. El 19 de enero de 1866 la imagen regresa a la iglesia de San Alfonso, en el mismo emplazamiento donde había estado tres siglos. Restaurada la imagen, ocupa el centro del ábside de la iglesia de San Alfonso y su devoción e influencia se extiende a los cinco continentes.

El Papa Pío IX dijo, en la audiencia al Superior General de los Redentoristas el 11 de diciembre de 1865: "Den a conocerla a todo el mundo". Juan Pablo II, en su autobiografía "Don y misterio", al referirse a los orígenes de su vocación sacerdotal, afirma: "No puedo olvidar la trayectoria mariana. La veneración a la Madre de Dios en su forma tradicional me viene de la familia y de la parroquia de Wadowice. Recuerdo, en la iglesia parroquial, una capilla lateral dedicada a la Madre del Perpetuo Socorro a la cual por la mañana, antes del comienzo de las clases, acudían los estudiantes del instituto.

También, al acabar las clases, en las horas de la tarde, iban muchos estudiantes para rezar a la Virgen". Descripción del icono La imagen o icono original del Perpetuo Socorro está pintado al temple sobre madera. Mide 53 cm de alto por 41,5 cm de ancho. Sobre un fondo de oro destacan cuatro figuras. En el centro, llenándolo todo como protagonistas, la Virgen María y el Niño Jesús; y en un lejano segundo plano, los dos arcángeles Miguel y Gabriel con los instrumentos de la Pasión. Según costumbre oriental, cada personaje está identificado por una inscripción griega en abreviatura. La Virgen es mostrada sólo de medio cuerpo y de pie. Viste una túnica de color rojo abrochada en el cuello y un manto azul marino que la cubre desde la cabeza. Bajo el manto apunta una cofia de color verde mar, que recoge y oculta sus cabellos. Tiene sobre la frente dos estrellas. Las coronas de oro y pedrería del Niño y de la Madre son regalos del Capítulo Vaticano para su coronación. El Niño Jesús descansa sobre el brazo izquierdo de su Madre y se agarra con ambas manos a la mano derecha de María, buscando protección, al contemplar los instrumentos de la Pasión que le aguarda.

Su figura es de cuerpo entero, vestido con túnica verde, ceñida con faja roja y de su hombro derecho cuelga un manto de color rojizo marrón. Tiene entrecruzadas las piernas y lleva los pies calzados con simples sandalias, con la peculiaridad que la del pie derecho queda suelta y colgando. Los instrumentos que presenta el Arcángel Gabriel son la cruz griega de doble travesaño y cuatro clavos. El Arcángel Miguel lleva la lanza y la esponja. Ambos arcángeles ocultan sus manos que sostienen un pomo con los símbolos de la Pasión. Los abundantes pliegues y sombreados de las vestiduras van profusamente marcados en color oro.

Mensaje del icono María del Perpetuo Socorro es un icono bizantino de la escuela cretense, una imagen representativa de la Virgen de la Pasión. La interpretación general es clara. Los arcángeles Gabriel y Miguel presentan a Jesús niño los instrumentos de sus sufrimientos futuros. Al contemplar esta dramática visión, el Niño, en su condición de hombre mortal, se asusta y se estremece y en un brusco movimiento busca socorro en los brazos de su Madre, a cuya mano se aferra con fuerza.

El susto y movimiento brusco del Niño están expresados por la contorsión de piernas, el repliegue del manto y la sandalia desprendida. El icono representa la realidad teológica completa de la Redención por la Pasión. Los instrumentos de la Pasión no son sólo presagio de dolor y muerte, aparecen en las manos ‘veladas’ como trofeo y símbolo de victoria lograda. La Virgen del Perpetuo Socorro es patrona de numerosos lugares e instituciones. En España está muy vinculada a los corredores de seguros.

Es la patrona de Haití. Existen veinte institutos religiosos acogidos a la Madre del Perpetuo Socorro. Igualmente diversas instituciones sanitarias. Numerosas editoriales, libros, revistas, emisoras de radio mantienen y propagan su devoción.